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A LUZ DE LUPO
montaje












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Las cajas son transportadas desde el Puerto hasta las salas de la Fundación Luis Seoane, invadiendo la exposición de dibujos que el artista realizó en 1944 como homenaje a la Torre de Hércules.


Los dibujos de Seoane muestran esa otra faceta de la Torre, el monumento que transciende más allá de la propia construcción para convertirse en símbolo de la ciudad. Los dibujos nos hablan de recuerdos de nostalgias, de una torre reflejo de muchas otras cosas.


En medio de este ambiente se desarrollan los trabajos de montaje de módulos de dos metros de altura con los que posteriormente se procederá al montaje del prototipo. La prefabricación se hace adaptada a los medios de transporte y a la facilidad para el posterior montaje que tendrá lugar en el Palacio de Maria Pita.


El vestíbulo de la escalera de Honor del ayuntamiento será el escenario propicio para el montaje de la torre reinterpretada. Al igual que no se reconoce a una persona por su esqueleto la torre no recuerda la imagen externa y más conocida del monumento, sin embargo lo que se eleva en María Pita es una recreación de la estructura abierta para poder ver sus entrañas. La propia escalera del ayuntamiento acompaña en el ascenso a la parte más elevada del prototipo y permite su cómoda contemplación.

El espacio está cubierto por un lucernario de luz natural que baña la torre y la hace resplandecer a la vista de los visitantes. La parte más alta del prototipo se eleva hasta los ocho metros de altura y apunta de modo desafiante a Hércules que desde la vidriera cuenta sus leyendas de gigantes y cabezudos. Esa es otra historia…